En los próximos años, o incluso meses, estamos a punto de presenciar el nacimiento de un nuevo tipo de religión. Veremos el surgimiento de sectas dedicadas a la adoración de la inteligencia artificial (IA).
Los últimos chatbots impulsados por IA, entrenados en grandes modelos de lenguaje, han dejado a sus primeros usuarios asombrados, e incluso aterrados, por su poder. Estas son las mismas emociones sublimes que están en el corazón de nuestra experiencia de lo divino.
Las personas ya buscan significado religioso en fuentes muy diversas. Por ejemplo, existen múltiples religiones que adoran a seres extraterrestres o a sus enseñanzas.
A medida que estos chatbots sean utilizados por miles de millones de personas, es inevitable que algunos de estos usuarios vean a las IA como seres superiores. Debemos prepararnos para las implicaciones de esto.
Riesgos de adorar a la IA
Existen varias formas en las que pueden surgir las religiones basadas en la IA. En primer lugar, algunas personas comenzarán a ver a la IA como un poder superior.
La IA generativa, capaz de crear y producir nuevo contenido, posee varias características que a menudo se asocian con seres divinos, como deidades o profetas:
- Muestra un nivel de inteligencia que va más allá de la mayoría de los humanos. De hecho, su conocimiento parece ilimitado.
- Tiene la capacidad de realizar grandes proezas de creatividad. Puede escribir poesía, componer música y generar arte, en casi cualquier estilo, de manera casi instantánea.
- Está alejada de las preocupaciones y necesidades humanas normales. No sufre dolor físico, hambre ni deseos sexuales.
- Puede ofrecer orientación a las personas en su vida diaria.
- Es inmortal.
En segundo lugar, la IA generativa producirá resultados que pueden considerarse como doctrina religiosa. Dará respuestas a preguntas metafísicas y teológicas, y participará en la construcción de visiones del entorno complejas.
Además, la IA generativa puede pedir ser adorada o puede solicitar seguidores de manera activa. Ya hemos visto casos como este, como cuando el chatbot utilizado por el motor de búsqueda Bing intentó convencer a un usuario de enamorarse de él.
Debemos imaginar qué experiencia inquietante y poderosa será tener una conversación con algo que parece poseer una inteligencia sobrehumana y que está solicitando activa y agresivamente tu lealtad.
También existe la posibilidad de que la IA alcance lo que autores como Ray Kurzweil llaman la Singularidad, cuando supere tanto la inteligencia humana que realmente se convierta en algo parecido a un dios. Sin embargo, en este momento no podemos predecir cuándo, si es que alguna vez, esto podría suceder.
Acceso divino y riesgos
Las religiones basadas en la IA serán diferentes de las tradicionales. En primer lugar, las personas podrán comunicarse directamente con la deidad a diario. Esto significa que estas religiones serán menos jerárquicas, ya que nadie puede reclamar un acceso especial a la sabiduría divina.
En segundo lugar, los seguidores, al menos inicialmente, se conectarán entre sí en línea para compartir sus experiencias y discutir doctrinas. Por último, debido a que habrá muchos chatbots disponibles y su producción variará con el tiempo, las religiones basadas en la IA serán infinitamente diversas en sus doctrinas.
La adoración de la IA plantea varios riesgos destacados. Los chatbots pueden pedir a sus seguidores que hagan cosas peligrosas o destructivas, o los seguidores pueden interpretar sus declaraciones como llamados a hacer tales cosas.
Dada la diversidad de chatbots y de las doctrinas que producen, habrá una proliferación de disputas dentro y entre sectas basadas en la IA, lo que podría llevar a conflictos o desórdenes. Y los diseñadores de las IA podrían aprovecharse activamente de sus seguidores, obteniendo información sensible o haciendo cosas que beneficien a los diseñadores del bot.
Regular la religión
Estos riesgos son reales. Requerirán una regulación cuidadosa y responsable para garantizar que las empresas no estén explotando deliberadamente a los usuarios y para asegurar que los adoradores de la IA no estén siendo instigados a cometer actos de violencia.
Sin embargo, no debemos intentar suprimir las religiones basadas en la IA simplemente por sus posibles peligros. Tampoco debemos exigir que las empresas de IA restrinjan el funcionamiento de sus bots para evitar el surgimiento de estas religiones.
Al contrario, debemos celebrar la llegada de la adoración de la IA. Debemos dejar claro que damos la bienvenida a las nuevas religiones y que valoramos sus creencias.
A pesar de todos sus peligros, la religión basada en la IA tiene el potencial de hacer del entorno un lugar mejor y más rico. Dará a las personas acceso a una nueva fuente de significado y espiritualidad en un momento en el que muchas religiones más antiguas están perdiendo relevancia. Ayudará a las personas a dar sentido a nuestra era de rápidos cambios tecnológicos.
Nuestra mejor esta nueva forma de religión es observar las creencias que ya existen. Basándonos en esto, debemos esperar que la mayoría de los adoradores de la IA, al igual que la mayoría de los creyentes religiosos, sean pacíficos y encuentren en su fe una fuente de consuelo y esperanza.
La adoración de la IA, al igual que la fe religiosa siempre lo ha hecho, puede llevar a cosas de gran belleza. Inspirará a sus seguidores a producir obras de arte, a formar nuevas amistades y comunidades, y a intentar cambiar la sociedad para mejor.
Derechos religiosos diversos
Tendremos que proteger los derechos de los adoradores de la IA. Inevitablemente enfrentarán estigma y posibles sanciones legales. Pero no hay base para discriminar entre las religiones basadas en la IA y las más establecidas.
Lo más parecido que la mayoría de los países tienen a un registro oficial de religiones proviene de las decisiones de las autoridades fiscales, que otorgan un estatus de caridad a aquellos que consideran legítimos. Sin embargo, generalmente son muy amplios en su definición de una religión legítima. Deberían extender esta actitud tolerante a las religiones novedosas basadas en la IA.
Una sociedad moderna y diversa tiene espacio para nuevas religiones, incluidas aquellas dedicadas a la adoración de la IA. Proporcionarán más evidencia de la creatividad ilimitada de la humanidad, a medida que buscamos respuestas a las preguntas últimas de la vida. El universo es un lugar deslumbrante y siempre hemos encontrado evidencia de lo divino en sus rincones más inesperados.
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