Aprender a pensar: la importancia de enseñar a pensar

En la sociedad actual, donde el individualismo, la tecnificación y la globalización son predominantes, enseñar a pensar se presenta como un aspecto básico a la hora de diseñar los currículos educativos. Aprender a pensar no es tarea fácil pero sí imprescindible, ya que contribuye a que las personas sean más críticas, reflexivas y autónomas. En este sentido, los docentes juegan un papel fundamental a la hora de enseñar a pensar a los alumnos, así como a estimular su capacidad de reflexión y su pensamiento crítico.

Índice
  1. La importancia de enseñar a pensar
  2. El papel de la Filosofía para enseñar a pensar
  3. Enseñar a pensar requiere tiempo y constancia

La importancia de enseñar a pensar

Los planes de estudio de ESO y Bachillerato incluyen una serie de contenidos y competencias orientados a una formación integral sobre ciencia, tecnología y humanidades. Sin embargo, en la práctica, predomina el contenido teórico y la memorización, dejando de lado una cuestión fundamental para cualquier persona: aprender a pensar. Enseñar a pensar supone formar a alumnos con mayor capacidad de reflexión, pensamiento crítico y autonomía, unas cuestiones básicas para toda la vida independientemente de la actividad que desempeñen en el futuro.

Además, aprender a pensar también contribuye a saber afrontar problemas y resolver conflictos, ser más empáticos, tomar decisiones de forma premeditada, hacer críticas constructivas o saber respetar la opinión de los demás. En definitiva, pensar con inteligencia es una habilidad necesaria para desenvolverse de manera eficiente en el entorno actual.

El papel de la Filosofía para enseñar a pensar

Enseñar a pensar debe considerarse como una competencia transversal del currículo. Existen metodologías, como el aprendizaje basado en pensamiento, que apuestan por un papel más activo de los alumnos para que asuman la importancia de saber pensar, razonar y tomar decisiones de forma reflexiva. En este sentido, la asignatura de Filosofía puede desempeñar un papel fundamental, ya que puede incluir en su temario la formación sobre pensamiento lógico y reflexión crítica, propiciando la cultura del pensamiento.

Además de la Filosofía, existen diversas actividades que se pueden realizar en el aula para enseñar a pensar:

  • Llaves del pensamiento: Propuesta de Tony Rain para desarrollar el pensamiento crítico y creativo a través de 20 llaves simbólicas clasificadas por colores. Los alumnos deben ir realizando diferentes pruebas/retos que estimulen su capacidad de pensamiento y creatividad.
  • Debates: Método clásico muy eficaz en el que se plantea un tema y los alumnos deben opinar sobre él. Es importante que el tema sea de interés de los estudiantes y que conozcan sus pormenores. Para fomentar el debate real se pueden asignar roles a favor y en contra previamente y luego intercambiarlos.
  • Rutinas del pensamiento: Creadas por David Perkins, establecen un protocolo sencillo para aprender a pensar. Se ponen en práctica rutinas de pensamiento habituales, como observar, explorar, sintetizar, organizar, razonar, profundizar e interpretar, con el objetivo de entrenarlas.
  • Análisis de la actualidad: Analizar una noticia utilizando diferentes fuentes para ver cómo cambia la perspectiva de unos medios a otros. Esto también sirve para reflexionar sobre cómo creamos nuestra realidad y opinión, lo sesgada que puede llegar a ser la información y la importancia de ser críticos.
  • Role playing: Una dinámica con un componente lúdico en la que se presenta un conflicto que debe ser resuelto por toda la clase como si fuera un juego, y en el que cada alumno asume un rol o personaje.

Enseñar a pensar requiere tiempo y constancia

Enseñar a pensar requiere de sus propias estrategias, herramientas y actividades, además de tiempo y entrenamiento. Es importante que los docentes estén formados en estas metodologías y en la importancia de enseñar a pensar. Además, es fundamental adaptar el contenido al nivel de cada clase y fomentar la participación activa de los alumnos.

Pensar con inteligencia es una habilidad esencial en la sociedad actual. Enseñar a pensar contribuye a formar individuos más críticos, reflexivos y autónomos, capaces de enfrentarse a los retos que les plantea la vida. La asignatura de Filosofía y diversas actividades en el aula pueden servir como herramientas para desarrollar esta competencia. Sin embargo, es necesario que los docentes estén preparados y que se les dé el tiempo y los recursos necesarios para llevar a cabo esta tarea.

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