En la vida cotidiana, nos encontramos con personas difíciles de tratar, que pueden generar situaciones incómodas y conflictivas. Estas personas suelen tener dificultades en el trato, una gestión emocional deficiente y un carácter enrarecido. Para poder lidiar con este tipo de personas, es fundamental desarrollar y aplicar la inteligencia emocional.

¿Qué es una persona difícil?
Según la psicóloga clínica y coach ejecutivo Pilar Guerra Escudero, una persona difícil es aquella que presenta múltiples rasgos problemáticos como dificultades en el trato, poca gestión emocional y un carácter complicado. Todos tenemos defectos y áreas de mejora, pero cuando una persona posee todas estas características y más, se vuelve complicada de convivir.
Es importante evitar vivir situaciones incómodas generadas por estas personas, ya que suelen ser provocadoras de conflictos. Para lograrlo, debemos aprender a gestionar nuestra propia respuesta ante su comportamiento y aplicar estrategias de comunicación efectiva.
Consejos para tratar con personas difíciles
Comunicación no violenta
Es fundamental estar entrenados en comunicación no violenta para identificar si la persona difícil utiliza una comunicación agresiva. Esta herramienta nos permitirá responder de manera asertiva y evitar caer en provocaciones.
Escucha activa
La escucha activa es una excelente manera de hacer frente a las personas difíciles. Consiste en escuchar de manera atenta y sin interrupciones, con el objetivo de comprender su mensaje y no enfocarnos en la forma en que lo expresan. Detrás de su comportamiento inadecuado puede haber un mensaje válido que debemos intentar entender.
No personalizar
Es importante recordar que las opiniones de una persona difícil no son hechos y no deben ser tomadas como ataques personales. No debemos hacer suyos sus comentarios o acciones. Mantener la calma en situaciones emocionalmente cargadas nos ayudará a no involucrarnos de manera personal.
Diferenciar entre ser y hacer
Es crucial evitar emitir juicios sobre la persona como un todo y centrarnos en su comportamiento. En lugar de decir es un agresor, podemos decir está siendo agresivo. Esto nos permitirá ver la situación de manera menos densa y no dramatizar lo sucedido.
Rodearse de personas funcionales
Buscar apoyo en personas que nos comprendan y nos brinden una perspectiva objetiva es un buen antídoto para no sentirnos solos ante las personas difíciles. Estas personas suelen ser manipuladoras y pueden generar dudas o disonancia en nosotros. Contar con un grupo de apoyo nos ayudará a mantener nuestras referencias y no dejarnos influenciar negativamente.
No esperar que nos entiendan
La mayoría de las personas difíciles tienen dificultades para comprender a los demás. Por lo tanto, es importante aceptar que en muchas situaciones no podremos cambiar su opinión o hacerles entrar en razón. Empecinarse en intentarlo solo generará frustración. Es mejor retirar nuestra atención y no reforzar su comportamiento inadecuado.
Identificar su manipulación
Responder a la persona difícil con la misma moneda o con agresividad solo nos posicionará en el mismo nivel de incoherencia que ella. Estas personas se alimentan de las reacciones de los demás y necesitan encontrar chivos expiatorios para canalizar sus frustraciones. Mantenernos firmes y no dejarnos arrastrar por su manipulación nos protegerá de su influencia negativa.
Evitar culparse por sus actos
Es importante no asumir la responsabilidad de los actos de la persona difícil. No debemos disculparnos o sentirnos culpables cuando no tenemos ninguna responsabilidad en la situación. Estas personas suelen transferir la culpa a los demás y tratar de hacernos responsables de sus reacciones. Mantenernos firmes y no dejarnos manipular nos ayudará a no caer en su juego.
Cómo calmar a una persona enojada sin que se dé cuenta
En ocasiones, nos vemos atrapados en discusiones o peleas no deseadas simplemente porque alguien se dirige a nosotros de manera enfadada o agresiva. La forma en que nos movemos, miramos y hablamos puede influir en la respuesta de la otra persona. Por lo tanto, es fundamental aprender a calmar a una persona enojada sin que se dé cuenta.
Lo primero que debemos hacer es reconocer la actitud agresiva y alterada de la persona. Al ser conscientes de su estado emocional, podremos responder de manera adecuada para calmarla y hacer que se sienta más tranquila.
Evitar interrumpir, escuchar atentamente, mantener un tono de voz sereno y gestos coherentes con este tono son estrategias efectivas para transmitir calma y firmeza. Es importante evitar responder con la misma agresividad o a la defensiva, ya que esto solo alimentará la confrontación. Además, debemos evitar cualquier intento de contacto físico, ya que puede ser percibido como una agresión.
En lugar de decirle a la persona que se calme o minimizar su enojo, es mejor mostrar comprensión y reconocer que puede sentirse de esa manera. Transmitir una actitud amable y comprensiva, sin exagerar la simpatía, ayudará a generar una respuesta más razonable.
Tener en cuenta que no podemos cambiar la personalidad o las emociones de la otra persona, pero sí podemos controlar nuestras propias reacciones. La mayoría de las veces, podemos manejar la situación de manera adecuada a través de una respuesta tranquila y serena, sin entrar en el juego de la otra persona. Recordemos que es más efectivo utilizar la miel que la hiel para resolver conflictos.
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