El panteón de los mayas es una vasta colección de dioses y diosas que fueron adorados en la región que hoy comprende la península de Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Tabasco y Chiapas, en México; y hacia el sur: Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras. No todos los dioses mayas fueron venerados en todo ese territorio (al menos, no con el mismo nombre), pero el tipo de dios, y lo que simbolizaba para el pueblo maya, fue universalmente reconocido.

Quién es el dios de la sabiduría maya
Los mayas adoraban a más de 250 deidades, algunas de las cuales tenían orígenes mesoamericanos más antiguos, mientras que otras fueron “concebidas” durante el período posclásico tardío (900 d. C. hasta principios del siglo XVI).
Gran parte de la historia maya, sus dioses y cultura, se perdió debido a la quema masiva de sus libros en 156Por fortuna, el texto religioso maya, el Popol Vuh, sobrevivió para brindar a los historiadores una comprensión del panteón maya. El Códice de Madrid y el Códice de Dresde, dos de los libros mayas precolombinos que datan del 900-1550 d.C., también se salvaron de esta destrucción masiva intencionada por parte de la iglesia católica.
Las deidades mayas participaban en todos los aspectos de la vida y fueron tratadas como entidades sobrenaturales. Controlaban el clima, la cosecha, dictaban a la pareja, presidían cada nacimiento y estaban presentes en la muerte. La forma en que se planificaron las ciudades y la precisión con la que se construyeron los templos centrales, estaba relacionada con el camino de los dioses.
Como ocurre con muchas religiones, los mitos y los hechos a menudo se difuminan a lo largo del tiempo. Sin embargo, muchos de los dioses y diosas mayas se han mantenido constantes a lo largo de la historia. Estas son algunas de las deidades mayas más importantes que continúan siendo adoradas en la actualidad.

Kukulcán – La Serpiente Emplumada
La deidad de la serpiente emplumada, conocida por los mayas yucatecos como Kukulcán, es el dios más conocido y prominente del panteón maya. También verás a este dios conocido como Gucumatz en la designación maya quiché y como Quetzalcóatl en el idioma azteca náhuatl. Sus orígenes se remontan al período Preclásico Tardío.
Dios Kukulcán.
Deidad del agua, el viento y uno de los tres dioses principales que se creía crearon el entorno y a los seres humanos. Se pensaba que Kukulcán enseñó al pueblo mesoamericano las reglas de la ley, la agricultura, la alfabetización, las artes, la medicina, la arquitectura, la construcción, la caza, la pesca y todos los demás aspectos de cómo cultivar y administrar una civilización. También, fue la representación tanto del bien como del mal, la luz y la oscuridad, por lo que se convirtió en una figura central en muchos de los mitos de la religión y la cultura maya.
No es de extrañar que uno de los monumentos arquitectónicos más impresionantes del entorno fuera construido en la ciudad de Chichén Itzá en honor a Kukulcán por el pueblo maya itzá, durante el período precolombino. Chichén Itzá es una enorme pirámide escalonada, conocida como El Castillo o Templo de Kukulcán y es una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

En los equinoccios gemelos de cada año (primavera y otoño), el sol proyecta mágicamente una sombra que baja lentamente las escaleras desde el templo hasta las cabezas de piedra talladas de Kukulcán y crea la imagen de una serpiente que desciende a la tierra. Incluso hoy en día, muchos mayas y no mayas se congregan en el templo dos veces al año para recibir las bendiciones de su visita a la tierra.
Itzamná – El Dios del Cielo
Considerado el fundador de la cultura maya, patrón y protector de las ciencias, la astrología y la escritura, Itzamná es uno de los dioses mayas antiguos más importantes, conocido como el dios del cielo y también como el dios de la sabiduría. A menudo representado como un anciano sabio desdentado con nariz grande. Se le consideraba un creador y sanador que también podía resucitar a los muertos.
Itzamná, dios del cielo.
Hay muchas historias y mitos sobre él. Fue considerado un héroe cultural, por sus aportes al cultivo de maíz y cacao, la creación de calendarios y el descubrimiento de la medicina. Más historias cuentan que fue un sacerdote que fundó la majestuosa ciudad de Chichén Itzá y que produjo los primeros caracteres (jeroglíficos) que sirvieron de cartas para la comunicación escrita en la región.

Itzamná era el hijo del dios creador Hunab Ku y también estaba asociado con muchos dioses patrones, incluido el dios sol Kinich Ahau, además de ser el esposo de la diosa Ix Chel y padre de sus 13 hijos.
Ix Chel – La Diosa Maya de la Luna
Ix Chel es una de las diosas más importantes del vasto Panteón Maya (tanto del período Clásico como del Posclásico Tardío, alrededor del 250 al 1550 d.C.). Fue esposa de Itzamná, uno de los dioses más poderosos.
Como muchos dioses mayas, Ix Chel tenía poderosos atributos e identidad dual que la hicieron muy popular. Todavía hoy es adorada.
Ix chel, diosa de la luna.
Una representación de ella es como una joven y bella seductora que defiende la fertilidad, el matrimonio y el amor. Además, es la diosa de las cosechas y el clima, pues tenía poder sobre los ciclos lunares.
También fue representada como una anciana marchita que tenía el poder de crear y destruir la tierra, a menudo representada con garras, colmillos y un cuerpo rojo adornado con símbolos de muerte y calaveras. Ix Chel encarnaba el ying y el yang del poder femenino.
El Viaje Sagrado Maya, celebrado de manera anual, es una ceremonia ritual que se lleva a cabo en honor a Ix Chel el 26 de mayo, comenzando en el Parque Xcaret en Quintana Roo. Cientos de piragüistas mayas cruzan el mar Caribe hasta la isla de Cozumel para visitar un templo dedicado a Ix Chel, para recibir bendiciones. Este evento está abierto para todos y es una experiencia increíble de observar.
Ah Puch – El Dios de la Muerte
Las cosas se complican un poco cuando se trata del alcance mítico de los dioses mayas de la muerte. En la religión maya, Ah Puch es solo uno de los muchos nombres asociados con ella. También están: Ahal Puh, Cizin y Yum Cimil. Ah Puch, por encima de los demás, es conocido por su gobierno sobre la muerte, el desastre y la oscuridad.
Ah Puch, dios de la muerte.
Ah Puch era gobernante del infraentorno maya y del Metnal, el más abismal de los nueve infiernos mayas. Además, similar al diablo, no es un dios amable. Su imagen generalmente se representa en un estado de descomposición, con su máscara esquelética, el vientre protuberante (lleno de materia en descomposición), el cuerpo adornado con huesos y un colgante de cuencas sin ojos.
Por lo general, iba acompañado de un perro o un búho y prosperaba con los sacrificios humanos, era especialmente venerado en la ciudad de Chichén Itzá, donde la gente era arrojada a un cenote, un pozo sagrado, como sacrificios rituales humanos para Ah Puch. Se complacía en extinguir la esencia misma de las almas y mantenerlas en el infraentorno, donde eran torturadas. Ah Puch también es conocido como el dios del parto y los comienzos, pero trabaja contra los dioses de la fertilidad.
Buluc Chabtan – El Dios de la Guerra
Buluc Chabtan era el dios maya de la guerra, la violencia y la muerte súbita. La gente le rezaba para tener éxito en la guerra y, en pocas palabras, que se mantuviera en su lado bueno para evitar una muerte súbita. La sangre se consideraba un alimento para los dioses y una vida humana era el regalo supremo para una deidad. Se sacrificaron muchas vidas humanas para apaciguar a esta deidad de forma regular.
Buluc Chabtan, dios de la guerra.
En el arte maya, Buluc Chabtan se representa típicamente con una línea negra gruesa alrededor de los ojos y en una mejilla. Es común que aparezca en imágenes en las que prende fuego a edificios y apuñalando personas. A menudo se le representa con Ah Puch, el dios maya de la muerte.
Estos son solo cinco de los dioses mayas que consideramos importante mencionar, que representan tanto el bien como el mal y que ayudaron a los mayas a explicar conceptos como el conocimiento, la naturaleza y la muerte, pero como dijimos anteriormente, hay literalmente cientos más.
Cómo se dice sabio en maya
Zamná, también llamado tras su deificación: Itzamná (del maya: Itzamná ‘casa del rocío’‘itz, rocío; ah, de/persona que se ocupa de; naah, casa’), fue en un principio un gran sacerdote maya llegado con los chanes de Bacalar (después llamados itzáes) para fundar y establecerse en Chichén Itzá, hacia el año 525 d. C., durante la primera bajada, o bajada pequeña del oriente, que mencionan las crónicas.
Zamná en el panteón maya.
Ahí, en Chichén Itzá, habiendo asentado los chanes la sede de su gobierno, vivió Zamná un tiempo y enseñó sus doctrinas. Hombre sabio que puso nombre a los parajes y tierras, sitios y promontorios del mayab, hoy yucatán, e inventó los primeros caracteres que sirvieron de letras a los nativos de la región. Este sacerdote recibió asimismo el nombre de Lakin-Chan que en lengua maya quiere decir el sacerdote chan, que vino del oriente. La importancia de Zamná como fecundo creador de la cultura maya derivó de su llegada a Chichén Itzá en la época de su fundación.
La influencia de Zamná siguió la ruta de los chanes hacia el poniente quienes, en su trayecto por la península, fundaron otras ciudades populosas, hoy importantes, como Ek Balam, Izamal, Motul y T'Hó, que se ubicó donde está la actual Mérida, fundada por los españoles durante el proceso de la conquista de Yucatán.
Etimología
Aunque anteriormente se aceptaba la etimología que usó Eric Thompson, en la que el nombre de este personaje está compuesto por las partículas itzam lagarto y naaj casa (formando así el compuesto casa del lagarto), estudios epigráficos modernos sugieren que la primera partícula del nombre puede realmente significar iits (raíz lingüística utilizada para denotar toda clase de secreciones, incluidas resina, savia, semen y rocío) o bien, pudiera referirse a su cualidad de dispersor o hechicero. Sin embargo, la lectura fonética exacta de los glifos referentes a este dios, está todavía por confirmarse.
Se le atribuye a Zamná, entre otra enseñanzas, el haber mostrado a su pueblo las bondades, el cultivo y el uso de ki (henequén), el agave que desde entonces ha estado presente en la actividad agrícola de la península de Yucatán.
Izamal, en Yucatán, ha sido considerado como el centro principal del culto a Zamná, ya que, según la tradición, en esa ciudad vivió después de haber salido de Chichén Itzá, y ahí murió. Según Molina Solís no debe atribuirse a él la fundación de Izamal, aunque este sea un hecho tradicionalmente aceptado; en esta misma tradición local, se afirma que los restos de Zamná fueron enterrados en los diferentes edificios prehispánicos aún existentes en esta ciudad.
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