La inteligencia emocional es un aspecto crucial para el éxito tanto en la vida personal como en el ámbito laboral. Aunque existen diferentes definiciones y modelos de inteligencia emocional, en este artículo nos centraremos en las competencias personales propuestas por el psicólogo Daniel Goleman.
Definiciones
La inteligencia emocional fue descrita por primera vez en la literatura de psicología por Salovey y Mayer en 1990. Sin embargo, es Goleman quien popularizó este concepto a través de su libro inteligencia emocional: por qué puede importar más que el coeficiente intelectual en 199
No existe una definición universalmente aceptada de inteligencia emocional ni un consenso sobre las competencias que la componen. En psicología, es común que los académicos propongan diferentes definiciones y modelos.
Algunas de las definiciones de inteligencia emocional son:

- la capacidad de monitorear los propios sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento y la acción (Salovey y Mayer, 1990).
- la capacidad de gestionar los propios sentimientos para expresarlos de manera apropiada y efectiva (Goleman, 1995).
- un conjunto de habilidades no cognitivas, competencias y capacidades que influyen en la capacidad de una persona para tener éxito al enfrentar exigencias y presiones ambientales (Bar-On, 1997).
- la inteligencia emocional no es lo opuesto a la inteligencia, no es el triunfo del corazón sobre la cabeza, es la intersección única de ambos (Caruso en Freedman, 2017).
Modelos
Actualmente, tres modelos académicos dominan el panorama de la inteligencia emocional y los conceptualizan de manera diferente. Estos modelos han sido desarrollados por Peter Salovey y Jack Mayer, Reuven Bar-On y Daniel Goleman.
Salovey y Mayer (1990) argumentan que la inteligencia emocional es una forma de inteligencia innata relacionada con la capacidad cognitiva o mental. Ellos ven la inteligencia emocional como un conjunto de habilidades relacionadas con el razonamiento sobre las emociones y el uso de las emociones para mejorar el razonamiento. Su modelo se conoce como modelo de habilidades.
Por otro lado, Goleman (1995, 1998) y Bar-On (1997, 2006) consideran que la inteligencia emocional es un conjunto de habilidades que dependen tanto de la capacidad como de los rasgos de personalidad. Estos modelos se conocen en la literatura científica como modelos mixtos.

En este artículo nos centraremos en el modelo propuesto por Daniel Goleman. En su libro trabajando con la inteligencia emocional de 1998, Goleman propuso un modelo de inteligencia emocional que incluye cinco componentes:
- Autorreflexión: conocimiento de uno mismo.
- Autogestión: acciones hacia uno mismo.
- Conciencia social: conocimiento de los demás.
- Gestión de relaciones: acciones hacia los demás.
En la versión actualizada de su modelo, Goleman ha refinado estos componentes en cuatro dominios:
- Autoconciencia: conocimiento de uno mismo.
- Autorregulación: habilidad para regular las propias emociones.
- Conciencia social: conocimiento de los demás.
- Gestión de relaciones: habilidad para manejar las relaciones con los demás.
Competencias
En el modelo de Goleman, estas cuatro dimensiones de la inteligencia emocional se desglosan en doce competencias (ver figura 2).
Autoconciencia emocional: capacidad para comprender cómo nuestras emociones nos afectan a nosotros mismos, a los demás y a nuestro desempeño laboral.
Autocontrol emocional: habilidad para mantener la efectividad controlando impulsos y emociones disruptivas bajo condiciones estresantes o incluso hostiles.
Adaptabilidad: capacidad para ajustarse a situaciones cambiantes o inciertas y para manejar múltiples prioridades.
Orientación al logro: esforzarse por alcanzar o superar un estándar de excelencia y buscar formas de hacer las cosas mejor.
Visión positiva: capacidad para ver lo positivo en las personas, situaciones y eventos, y persistir hacia los objetivos a pesar de los contratiempos y obstáculos.
Empatía: capacidad para percibir y comprender las emociones de los demás, entender su perspectiva y detectar sus necesidades.
Conciencia organizacional: habilidad para leer las corrientes emocionales de un grupo, identificar las relaciones de poder y los influenciadores, y comprender las dinámicas que influyen en la toma de decisiones.
Influencia: capacidad para tener un impacto positivo en los demás y obtener apoyo y aceptación de personas clave.
Coaching y mentoría: habilidad para fomentar el aprendizaje y el desarrollo de los demás, comprendiendo sus metas y brindando retroalimentación y apoyo constructivos.
Gestión de conflictos: capacidad para ayudar a los demás en situaciones emocionales o tensas, abordar las diferencias de manera respetuosa, comprender diferentes perspectivas y llegar a soluciones que todos puedan respaldar.
Trabajo en equipo: habilidad para colaborar con otros hacia un objetivo común, contribuyendo a la capacidad del equipo y compartiendo responsabilidades y recompensas.
Liderazgo inspirador: capacidad para dar a los demás un sentido de propósito más allá de las tareas diarias, inspirar y motivar a las personas hacia una misión compartida, guiarlas para lograr el trabajo y sacar lo mejor de ellas en el proceso.
Estas competencias de inteligencia emocional son aprendidas y pueden desarrollarse a lo largo del tiempo.
La inteligencia emocional es esencial para un rendimiento sobresaliente en el trabajo, tanto para líderes como para empleados.
A nivel macro, ser emocionalmente inteligente implica ser consciente de uno mismo y de los demás, y tener la capacidad de gestionarse a uno mismo y las relaciones con los demás.
A nivel micro, Daniel Goleman propone que la inteligencia emocional está compuesta por doce competencias. Estas competencias incluyen la autoconciencia emocional, el autocontrol emocional, la adaptabilidad, la orientación al logro, la visión positiva, la empatía, la conciencia organizacional, la influencia, el coaching y la mentoría, la gestión de conflictos, el trabajo en equipo y el liderazgo inspirador.
Estas competencias de inteligencia emocional pueden ser aprendidas y desarrolladas a lo largo del tiempo.
Referencias
Goleman, D. (1995). Emotional Intelligence: Why it can matter more than IQ.
Goleman, D., & Boyatzis, R. (2017). Emotional Intelligence: A review and a theoretical framework. In The Wiley Blackwell Handbook of Mindfulness (pp. 410-423).
Salovey, P., & Mayer, J. D. (1990). Emotional Intelligence.
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