Coco fue una gorila occidental de llanura que se hizo famosa por su inteligencia y su capacidad para comunicarse a través del lenguaje de signos. Nació el 4 de julio de 1971 en el Zoológico de San Francisco, siendo la 50ª gorila nacida en cautividad. Desde muy temprana edad, Coco mostró una gran inteligencia y fue aceptada por su madre en el zoológico. Sin embargo, a los 12 meses de edad, Coco tuvo que ser llevada al hospital del zoológico debido a una enfermedad grave. Fue en ese momento cuando la psicóloga Francine Patterson se hizo cargo de Coco y comenzó a enseñarle el lenguaje de signos.

La inteligencia de Coco
A lo largo de su vida, Coco aprendió más de 1,000 signos en el lenguaje de signos y fue capaz de comprender alrededor de 2,000 palabras en inglés hablado. Esta capacidad para comunicarse de manera efectiva la convirtió en una de las gorilas más inteligentes del entorno. Coco también demostró tener una profunda comprensión emocional y fue capaz de expresar una amplia gama de emociones a través del lenguaje de signos.
Coco se convirtió en una celebridad internacional y fue fotografiada en la portada de la revista National Geographic en dos ocasiones. En 1978, Coco se tomó una foto frente a un espejo, lo que se considera una de las primeras selfies de un animal importante. En 1985, Coco también apareció en la portada de National Geographic junto a su gatito, All Ball.
El legado de Coco
Coco demostró que los grandes simios, como los gorilas, son capaces de razonar sobre su entorno y de amar y llorar a otros seres con los que se encariñan. Su inteligencia y capacidad para comunicarse han ayudado a cambiar nuestra percepción de los animales y a reconocer su valor como individuos con emociones y necesidades.
A pesar de su inteligencia y fama, Coco vivió gran parte de su vida en cautividad. Después de que la investigación de Patterson con Coco llegara a su fin, Coco fue trasladada a una reserva en Woodside, California, donde vivió con otros gorilas hasta su muerte en junio de 201Aunque su muerte fue un golpe para todos los que la conocían, el legado de Coco continuará influyendo en nuestra comprensión de la inteligencia y la emocionalidad de los animales.
Coco fue un gorila excepcionalmente inteligente que demostró que los animales tienen capacidades cognitivas y emocionales similares a las nuestras. Su capacidad para comunicarse a través del lenguaje de signos y su profunda comprensión emocional han dejado una huella duradera en el campo de la primatología y en nuestra percepción de los animales. Coco nos enseñó que debemos respetar y proteger a todas las especies, y que el encierro en zoológicos no es una forma adecuada de tratar a los animales. Su legado continúa inspirando a investigadores y defensores de los derechos de los animales en todo el entorno.
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