¿hay vida inteligente más allá de la tierra?

Si existen tantas probabilidades de encontrar vida inteligente más allá de la Tierra, ¿por qué hasta ahora no hemos dado con ninguna pista? Es lo que se preguntó el astrofísico Eamonn Kerins, autor de un estudio en el que plantea un nuevo modelo de búsqueda de civilizaciones alienígenas a partir de la teoría de juegos. Su planteamiento supone un nuevo paso dentro del programa de búsqueda de vida inteligente extraterrestre SETI (acrónimo del inglés search for extra terrestrial intelligence) pero vuelve a plantear la misma pregunta ¿hay alguien de verdad ahí fuera? ¿Existe alguna probabilidad real de contactar con civilizaciones alienígenas? Aprovechamos la publicación de su investigación para conversar con él acerca de nuestro imparable anhelo por conocer quién anda ahí fuera.

Índice
  1. La paradoja SETI
  2. El uso de la teoría de juegos en la búsqueda de civilizaciones extraterrestres
  3. La búsqueda en la elíptica de la Tierra
  4. El dilema de transmitir o escuchar
  5. El riesgo de enviar señales

La paradoja SETI

La paradoja de SETI es la preocupación de que la búsqueda de civilización inteligente extraterrestre está condenada a fallar a menos que una civilización inteligente también participe del envío de mensajes a una civilización extraterrestre (Messaging Extraterrestrial Intelligence, METI, por sus siglas en inglés).

Algunos científicos advierten del riesgo de enviar mensajes a posibles civilizaciones extraterrestres que puedan ser mucho más avanzadas que nosotros, mientras otros aseguran que si este miedo es compartido por otras civilizaciones alienígenas, nuestros esfuerzos por encontrar vida inteligente más allá de la Tierra serían en vano, pues todos escucharían, pero nadie daría el paso de enviar un mensaje.

El uso de la teoría de juegos en la búsqueda de civilizaciones extraterrestres

Eamonn Kerins propone usar la teoría de juegos para detectar sistemas estelares en los que puedan encontrarse planetas potencialmente habitables. Esta rama de la teoría de juegos se ocupa de los juegos cooperativos entre participantes que no pueden comunicarse entre sí. El objetivo es maximizar la oportunidad de contacto mutuo entre civilizaciones.

La idea es enfocar nuestros objetivos hacia aquellos planetas que no solo sean habitables, sino que además existan posibilidades de que hayan civilizaciones con una tecnología similar o mejor que la nuestra y que puedan haber sacado nuestra misma conclusión. Si ambas civilizaciones saben que son mutuamente detectables y tienen interés por establecer contacto, aumentan las posibilidades de éxito.

El primer paso es darse cuenta de que la búsqueda de vida inteligente es un juego entre dos jugadores. Para tener éxito, las civilizaciones en ambos extremos de la galaxia deben estar dispuestas a establecer contacto. La estrategia es similar al ejemplo de los extraños que se encuentran en Nueva York, donde eligen un punto de encuentro común y una hora de reunión común. Al emplear enfoques no comunicativos pero cooperativos, se aumenta la probabilidad de éxito.

La búsqueda en la elíptica de la Tierra

El método de tránsito es uno de los más eficaces para encontrar planetas habitables. Al observar la luz de una estrella, se puede detectar cuando un planeta pasa frente a ella y bloquea parte de su radiación. Esto proporciona información sobre el tamaño, composición interna, temperatura y química del planeta.

La elíptica de la Tierra es una buena dirección para buscar vida inteligente, ya que es donde se encuentran una concentración relativamente alta de estrellas en la zona de tránsito de la Tierra. Estas estrellas podrían albergar planetas potencialmente habitables.

El dilema de transmitir o escuchar

Si hay dos civilizaciones interesadas en establecer contacto, surge el dilema de quién transmite y quién escucha. La idea es que ambas civilizaciones deberían hacer ambas cosas, pero se debe evitar la situación en la que ninguno transmite y ambos esperan una señal del otro.

La detectabilidad mutua juega un papel importante. La civilización que tenga más pruebas de la existencia de la otra estará más incentivada para transmitir una señal. Sin embargo, ambas partes necesitan saberlo. Los planetas en tránsito proporcionan información sobre la existencia de vida en el planeta. Si ambos planetas son visibles entre sí, ambas civilizaciones pueden saber quién tiene la mejor señal.

La decisión de transmitir o escuchar será distinta en cada caso. Es probable que se decida hablar con unos y escuchar a otros, dependiendo de las circunstancias y las pruebas de existencia de vida inteligente.

El riesgo de enviar señales

La cuestión de si debemos o no enviar un mensaje a cualquier civilización extraterrestre es polémica. Algunos científicos argumentan que no deberíamos enviar señales que prueben nuestra existencia debido al riesgo desconocido que esto podría representar. Sin embargo, Kerins señala que ya hemos estado enviando señales de nuestra existencia a través de agentes contaminantes en nuestra atmósfera. Si hay civilizaciones más avanzadas que la nuestra, es probable que ya sepan todo sobre nosotros.

La búsqueda SETI nos permite responder preguntas sobre la vida inteligente en el universo y sobre nosotros mismos. Nos ayuda a entender si la vida inteligente es más común de lo que pensamos o si estamos solos en el universo.

La búsqueda de vida inteligente extraterrestre es un desafío apasionante. El planteamiento de Eamonn Kerins de utilizar la teoría de juegos y enfocar nuestros esfuerzos en planetas habitables con posibles civilizaciones avanzadas nos brinda una nueva perspectiva en la búsqueda de señales de vida más allá de la Tierra. Aunque todavía no tenemos respuestas definitivas, cada avance en esta área nos acerca un poco más a la emocionante posibilidad de descubrir que no estamos solos en el vasto universo.

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