Cómo ser más sabio e inteligente: 6 cualidades principales

Muchas personas confunden la inteligencia con la sabiduría. Aunque muchas personas sabias son también inteligentes, no todas las personas inteligentes son sabias. La sabiduría es la habilidad de una persona para emitir juicios certeros, basados en el conocimiento y la experiencia. Una destreza que ha sido valorada desde la antigüedad en todas las grandes tradiciones filosóficas y religiosas.

Índice
  1. ¿Qué distingue a los sabios?
  2. No esperes a ser mayor e inteligente
  3. Observa el entorno en tonos de grises, no en blanco y negro
  4. Equilibra el interés propio y el bien común
  5. Cuestiona el statu quo
  6. Trata de comprender en lugar de juzgar
  7. Mantén tus objetivos por encima del placer
  8. Consultas habituales sobre cómo ser más sabio e inteligente
    1. ¿La sabiduría está relacionada con la inteligencia?
    2. ¿Es necesario ser mayor para ser sabio?
    3. ¿Cómo puedo desarrollar la sabiduría?
    4. ¿Los sabios son más felices que el resto?

¿Qué distingue a los sabios?

En 1995, un grupo de investigadores liderado por los psicólogos Paul Baltes y Ursula Staudinger trató de discernir las cualidades que distinguen a las personas sabias. Para ello, pidieron a un grupo de reconocidos periodistas que nombraran a las figuras públicas que consideraban sabias. Luego, compararon esta lista de sabios con otra lista de profesionales de éxito que nadie consideraba sabios.

Tras obtener su lista, los investigadores pidieron a los nominados que les contestaran una serie de preguntas para evaluar su sabiduría. Llegaron a la conclusión de que las personas que todos consideramos sabias se distinguen del resto en seis cualidades principales:

  • Observan el entorno en tonos de grises, no en blanco y negro.
  • Equilibran el interés propio y el bien común.
  • Cuestionan el statu quo.
  • Tratan de comprender en lugar de juzgar.
  • Mantienen sus objetivos por encima del placer.

No esperes a ser mayor e inteligente

La sabiduría siempre se ha asociado a la vejez, pero la realidad es que el número de experiencias que uno haya tenido en la vida tiene poco que ver con la calidad de estas. Un joven de 25 años puede haber experimentado muchas más cosas que una persona de 50, y ser más sabio. La sabiduría no surge de la experiencia en sí, sino más bien de la reflexión que hagamos de estas experiencias y las lecciones que hayamos aprendido de ellas.

La inteligencia en bruto tampoco parece jugar un papel importante en la sabiduría. Según un estudio del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano y la Educación, la inteligencia solo es responsable del 2% de la sabiduría. Hay mucha gente lista, que trabaja de forma rápida y eficaz, pero no es capaz de desarrollar nuevas soluciones a los problemas ni ofrecer consejos valiosos.

Observa el entorno en tonos de grises, no en blanco y negro

Los sabios son especialistas en el pensamiento integrador: la capacidad para mantener dos ideas diametralmente opuestas en sus cabezas y saber conciliar estas en cada situación. Una persona sabia, ante una pregunta difícil, jamás contesta con afirmaciones del tipo es así, porque es así ; solo ofrece afirmaciones rotundas si sabe argumentarlas con la suficiente seguridad.

Equilibra el interés propio y el bien común

Una habilidad que define a los sabios es la capacidad para mirar más allá de sus deseos personales. Las personas sabias no creen que el entorno sea un lugar en el que se gane o se pierda; encuentran maneras de beneficiar a los demás que también les beneficien a ellos mismos.

Cuestiona el statu quo

Las personas sabias suelen cuestionar las normas. Son rebeldes por naturaleza. La sabiduría implica estar siempre abierto a la crítica y no aceptar las cosas como son solo porque siempre han sido así. Los sabios buscan siempre una manera mejor de hacer las cosas.

Trata de comprender en lugar de juzgar

Por defecto, todos tenemos prejuicios. Valoramos con rapidez las acciones de los que nos rodean para poder meterlos en sencillas categorías de bueno y malo. Los sabios son capaces de elaborar este juicio primerizo teniendo en cuenta más variables y lo cambian en cuanto es necesario. Se comportan más como detectives que como miembros de un jurado: tratan de comprender qué lleva a las personas a hacer lo que hacen, en vez de juzgarles con severidad teniendo en cuenta solo lo que han hecho.

Mantén tus objetivos por encima del placer

Las personas sabias no son más felices que sus compañeros, quizás porque la sabiduría requiere un pensamiento crítico y a largo plazo que no proporciona una satisfacción inmediata. Pero, aunque las personas sabias no son necesariamente más felices que el resto, tienen un claro sentido de la vida que, a la larga, es uno de los mejores predictores de la felicidad.

Consultas habituales sobre cómo ser más sabio e inteligente

¿La sabiduría está relacionada con la inteligencia?

Aunque muchas personas sabias son también inteligentes, la sabiduría no depende exclusivamente de la inteligencia. La inteligencia en bruto solo es responsable del 2% de la sabiduría, según un estudio del Instituto Max Planck. La sabiduría se basa en la capacidad de emitir juicios certeros basados en el conocimiento y la experiencia.

¿Es necesario ser mayor para ser sabio?

No, la edad no es un factor determinante para ser sabio. La sabiduría no surge de la experiencia en sí, sino más bien de la reflexión que hacemos de estas experiencias y las lecciones que aprendemos de ellas. Un joven de 25 años puede ser más sabio que una persona de 50 si ha tenido más experiencias y ha reflexionado sobre ellas.

¿Cómo puedo desarrollar la sabiduría?

Para desarrollar la sabiduría, es importante observar el entorno en tonos de grises en lugar de blanco y negro. También es necesario equilibrar el interés propio y el bien común, cuestionar el statu quo, tratar de comprender en lugar de juzgar y mantener los objetivos por encima del placer. Reflexionar sobre nuestras experiencias y aprender de ellas también es fundamental.

¿Los sabios son más felices que el resto?

Las personas sabias no son necesariamente más felices que el resto, pero tienen un claro sentido de la vida que, a largo plazo, puede contribuir a su felicidad. La sabiduría requiere un pensamiento crítico y a largo plazo que no proporciona una satisfacción inmediata, pero tener un propósito claro en la vida puede ser uno de los mejores predictores de la felicidad.

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