La Inteligencia Artificial (IA) está transformando la forma en que vivimos y trabajamos en todo el entorno. Una región que se destaca en el desarrollo y la implementación de la IA es Asia, y en particular, China. China ha estado invirtiendo fuertemente en la IA y está liderando el camino en términos de tecnología y aplicaciones. En este artículo, exploraremos lo que China está haciendo con la IA y cómo esto podría tener un impacto en el panorama global.

China y las ciudades inteligentes
China está utilizando la IA para transformar ciudades de todo el entorno en ciudades seguras y ciudades inteligentes. Más de 140 ciudades, desde Kuala Lumpur hasta Nairobi y Quito, están adoptando tecnologías de reconocimiento facial y sistemas de IA para mejorar la gestión del tráfico, la logística y la seguridad.
Además, China domina las exportaciones de tecnología de reconocimiento facial impulsada por IA, lo que le permite difundir su experiencia en vigilancia de alta tecnología en todo el entorno. Esta tendencia probablemente se acelerará en el futuro.
Otro aspecto destacado es la iniciativa taller luban de China, un programa de capacitación vocacional global que ha educado a miles de personas en todo el entorno. Este programa está formando una fuerza laboral capacitada en IA en economías en desarrollo.
Las empresas tecnológicas chinas también han desempeñado un papel fundamental en la construcción de la empresa de IA más grande del entorno en los Emiratos Árabes Unidos, que afirma haber coconstruido la supercomputadora de IA más grande del entorno.
Estas iniciativas están posicionando a China como un líder en el desarrollo y la implementación de la IA, y podrían establecer estándares autoritarios de facto para el desarrollo de la tecnología en todo el entorno.
La competencia entre China y Occidente
En Occidente, los países están compitiendo por influir en la trayectoria de la IA, que se considera una de las tecnologías más transformadoras a nivel mundial desde la fisión nuclear.
La Unión Europea (UE) fue la primera en intentar una regulación integral con la Ley de IA de la UE, con la esperanza de asegurar una ventaja como primer actor. Estados Unidos, por su parte, ha emitido una orden ejecutiva expansiva para abordar la gobernanza de la IA. El Reino Unido también ha buscado un papel central al establecer un Instituto de Seguridad de IA respaldado por el Estado y al organizar la primera Cumbre Multinacional de Seguridad de IA.
En contraste, China está adoptando una estrategia de proliferación en lugar de enfocarse en la regulación internacional específica. China está construyendo tecnología de IA en economías en desarrollo antes de impulsar regulaciones internacionales. Esta estrategia se hizo evidente cuando el presidente Xi Jinping presentó personalmente la iniciativa global de gobernanza de ia de china durante el Foro de la Franja y la Ruta.
Si China tiene éxito en construir gran parte de los sistemas de IA del entorno mientras se desarrollan acuerdos multilaterales lentos, sus estándares estarán mejor posicionados para prevalecer a nivel internacional. Esto podría ser similar a cómo China ha ganado influencia en el campo de las telecomunicaciones a través de la implementación competitiva de infraestructura de 5G de Huawei.
China ha descrito su enfoque como una forma de ayudar al Sur Global a aprovechar la revolución de la IA, mientras acusa públicamente a Estados Unidos de obstaculizar el desarrollo de la IA en otros países. Sin embargo, Estados Unidos tiene pocos planes para contrarrestar los esfuerzos de China en este sentido.
Los riesgos de un futuro construido por China
Un entorno en el que los ecosistemas de IA construidos por China se expandan sin restricciones sería un gran golpe para Estados Unidos y para la humanidad en general. Si la IA china se globaliza, también lo hará la falta de cumplimiento de los acuerdos internacionales sobre la tecnología.
A pesar de haber respaldado los estándares de la UNESCO sobre IA, que prohíben explícitamente la vigilancia masiva, China ha construido el estado de vigilancia más avanzado del entorno y está ayudando activamente a otros países a hacer lo mismo. Además, China ha violado flagrantemente la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial al desarrollar y desplegar herramientas de identificación de minorías basadas en IA.
China ve la IA como un pilar futuro de su modelo de gobierno autocrático y ya ha utilizado esta tecnología en el genocidio contra la minoría uigur. La exportación de herramientas de IA por parte de China va de la mano con la exportación de su tecnautoritarismo, como parte de una campaña más amplia para hacer que el entorno sea seguro para la autocracia. Si los países dependen de la ayuda de China, podrían descubrir que sus tecnologías más avanzadas están diseñadas para un mayor control autocrático, y algunos incluso podrían preferir los sistemas de IA chinos por esa razón.
Además, existe un riesgo para la estabilidad del ecosistema global de IA. Los esfuerzos para establecer normas internacionales sólidas de seguridad de IA podrían fracasar, ya que los patrones de disfunción que hacen que la IA china sea especialmente propensa a desastres podrían extenderse por todo el entorno. Esto no sería algo nuevo: la infraestructura global de Huawei de China tiene numerosas vulnerabilidades de seguridad, y la Iniciativa de la Franja y la Ruta ha sido afectada por construcciones defectuosas y efectos financieros desestabilizadores. Existen razones válidas para creer que los ecosistemas de IA exportados por China también presentarán muchos de los peligros que Estados Unidos y sus aliados están tratando de evitar.
Un camino a seguir: IA para la paz
Para contrarrestar los esfuerzos de construcción de China, la administración Biden no puede simplemente abandonar sus esfuerzos para establecer regulaciones internacionales de IA. Sin embargo, debe integrarlos en una campaña más amplia para empoderar al Sur Global con la IA y promover principios democráticos para su gestión.
La historia ofrece un ejemplo prometedor: el discurso de átomos para la paz del presidente Dwight Eisenhower en 1953 en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Eisenhower propuso que los estados nucleares desviaran materiales para la fabricación de bombas nucleares a la ONU para su uso en energía nuclear en países en desarrollo. Este discurso sentó las bases para la creación de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), un organismo que muchos expertos consideran un modelo para el control de la IA en el futuro.
La genialidad de Eisenhower radicó en vincular directamente las salvaguardias nucleares a una propuesta audaz para empoderar a otros países con tecnologías nucleares. Esta propuesta generó suficiente buena voluntad global para establecer la AIEA y dotarla, de manera inadvertida, con el mandato dual que ha sido clave para su éxito: vincular estrechamente la difusión proactiva y pacífica de la tecnología con el control de sus aplicaciones más peligrosas.
Aunque los riesgos de bioterrorismo o ciberataques catastróficos impulsados por la IA pueden ser desalentadores, la historia demuestra que la mejor manera de reducir los riesgos de las tecnologías transformadoras es guiar su difusión de manera sabia y deliberada, en lugar de intentar bloquearlas por completo. Las herramientas de IA ya han demostrado una serie de beneficios poderosos que podrían ayudar a aliviar los problemas que enfrentan muchos países del Sur Global, como sistemas de salud sobrecargados y escasez de alimentos. Estados Unidos, con sus universidades líderes, su fuerte sector privado y sus agencias activas, está en una posición mucho mejor que China para ayudar a estos países a beneficiarse de la IA.
Si Estados Unidos se convierte en el líder mundial en la revolución de la IA, no solo debe liderar la conversación sobre las reglas de la IA, sino también sentar las bases para su difusión en todo el entorno. Esto implica proporcionar recursos y apoyo a los países que carecen de ellos para que puedan construir sus propias economías de IA. De esta manera, Estados Unidos enviaría un mensaje claro de que tiene la intención de empoderar al entorno con la IA, en lugar de dominarlo como afirma China. Además, ayudaría a garantizar que la seguridad, la responsabilidad y los valores democráticos sigan siendo centrales en el desarrollo de la IA a nivel mundial.
Estados Unidos tiene un potencial incomparable para desempeñar un papel decisivo en la configuración del desarrollo de los ecosistemas de IA en todo el entorno, solo necesita tener la visión para hacerlo. Los esfuerzos diplomáticos, como la Cumbre de Seguridad de IA, son importantes, pero serán mucho más efectivos si están conectados a una campaña activa para contrarrestar los esfuerzos de China de implementar capacidades prácticas de IA en el Sur Global. Para liderar el entorno en la revolución de la IA, Estados Unidos debe hacer más que lograr un consenso diplomático sobre sus principios de seguridad y responsabilidad: debe capacitar a los países para construir herramientas de IA con esos principios incorporados.
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